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Expertos se reunieron en torno al futuro del Mercado Central de Concepción en Seminario Internacional

Actualizado: 27 dic 2025

  • El Seminario Internacional Ciudad Viva: Mercados y Espacio Público como Motores de Revitalización Urbana, buscó abrir un espacio de reflexión y diálogo en torno al rol que desempeñan los mercados y los espacios públicos en los procesos de revitalización urbana.

  • Al evento realizado en Casa W de Concepción, asistieron desacatados representantes del área, como el Consejo de Monumentos Nacionales, el Colegio de Arquitectos, la Cámara Chilena de la Construcción de Concepción, docentes y estudiantes de Arquitectura, además de representantes de Serviu Biobío y la Municipalidad de Concepción.


En medio del proceso de recuperación del Mercado, el seminario, organizado por el Proyecto del Reposición Mercado Central de Concepción, a cargo en su ejecución, de las consultoras Lopetegui Arellano Arquitectos y Crisosto Smith Arquitectos, en conjunto con la carrera de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello de Concepción, convocó a referentes de dos de los principales mercados de Sudamérica para responder a la pregunta sobre cómo abordar el proyecto de revitalización de la icónica estructura penquista, consumida por un incendio en 2013, para que vuelva a articular la vida urbana, actividad económica y cohesión social en su entorno inmediato.
Desde esa premisa, Giuliano Pastorelli, director de Arquitectura UNAB dijo que "el nombre del seminario no es Mercado, sino Ciudad Viva porque debemos dejar de verlo como algo aislado y comenzar a comprenderlo como parte de una perspectiva urbana más amplia: un mercado urbano, un mercado local integrado a la ciudad”. Se trata de un trabajo que, para el académico UNAB, exige asumir responsabilidades: “con un rol de liderazgo, que requiere hacerse cargo de la gestión y del trabajo concreto, es mucho más complejo… es fundamental que todos quienes estamos aquí —la universidad, las organizaciones, el sector público y los arquitectos— asumamos ese rol”, agrega que:
“son pocos los proyectos que integran de manera tan consciente nuestra historia, identidad y memoria colectiva”.
Para Pablo Arellano, uno de los arquitectos a cargo del proyecto, señaló que la instancia de seminario fue enriquecedora. “Fue una instancia muy beneficiosa. El Mercado es un caso emblemático y particular con el que estamos trabajando, pero esto también marca pauta para otros edificios de infraestructuras publicas que han sido afectadas y que han pasado por similares procesos de recuperación. Agregó que fue una buena instancia para reflexionar sobre las posibilidades y alternativas, entendiendo que no hay un solo camino de cómo hacer las cosas. Los mercados internacionales que vimos en este seminario son ejemplos de cómo se hacen en otro lado, pero no son los únicos.

Esa integración, aplicada al mercado penquista, implica cuidar la memoria del lugar mientras se diseñan usos y flujos que lo reconecten con la ciudad contemporánea. Beatriz Mella, directora del Centro CIUDHAD de la UNAB, situó el Mercado de Concepción en una estrategia más amplia:


"¿Cuál es el impacto de la reconfiguración del mercado dentro de un esquema urbano?… el mercado no es un dispositivo aislado"
Propuso pensar el entorno inmediato con sus diferentes usos —“vivienda, oficinas, servicios, junto con lo que tradicionalmente consideramos parte del mercado, como la gastronomía”— para reforzar recorridos cotidianos y atraer inversión sostenida. La clave operativa para Concepción quedó clara: “ver el mercado como una infraestructura ancla, que permita a las personas, dentro de sus recorridos cotidianos, considerarlo como una opción más para visitar… la reconversión de un mercado debe tener una mirada más integral, que no solo se enfoque en lo que pasa dentro de la manzana, sino que también considere el entorno exterior”. En otras palabras, el proyecto no termina en la obra; empieza en cómo la obra recompone la coreografía peatonal y los usos del barrio.
Las experiencias de Montevideo y Santiago
Para iluminar esa transición, directores de mercados que han enfrentado procesos similares describieron el trabajo realizado en dos de los principales mercados del cono sur americano. Arturo Echevarría, al frente del Mercado Agrícola de Montevideo (MAM), protagonizó una experiencia con resultados visibles. “La revitalización de MAM activó más de 75 locales comerciales, impulsó la creación de 20 nuevas empresas y generó cerca de 350 empleos directos", con inversión pública superior a los 11 millones de dólares y privada de más de 3 millones.
El impacto se extendió al tejido urbano: “un aumento del 53% en las compras y ventas entre 2007 y 2019… los niveles de pobreza disminuyeron hasta un 8,8%, por debajo del promedio nacional, junto con un aumento del 12% en la tenencia formal de vivienda”.

"La lección útil para es la planificación con un horizonte amplio, gobernanza inclusiva y un enfoque integral que articula espacio público, actividad económica e identidad barrial"

El caso Santiago trajo otra dimensión imprescindible: las vulnerabilidades de un mercado que pasó del auge hace una década a una situación desmejorada en los últimos años. Sergio Olivares, administrador del Mercado Central de Santiago, comparó el período previo a la pandemia y el estallido social y la situación actual.

Antes el Mercado vivía un momento de alto flujo: “nos visitaban diariamente unas tres mil personas”; el entorno sostenía la actividad: “la afluencia masiva provenía de locales comerciales, del flujo de personas”. Hoy, el cuadro es más estrecho: “antes teníamos 600 personas, hoy tenemos 250. Del público pasamos de 3 mil a 1800”.
La estructura económica refleja también el golpe, describe el director del mercado capitalino “En la actualidad tenemos un 26% de locales cerrados y quebrados, que no han podido volver… nos ha sido muy difícil recuperarnos, al ser privados cuesta mucho el financiamiento”. Olivares defendió el valor del mercado como patrimonio vivo: “El Santiago de hoy no es lo que era hace 10 años, un mercado es patrimonio vivo”, explicando el cambio en las cifras.
Para Concepción, esa comparación es la advertencia de que la obra sin un entorno integrado e involucrado se fatiga y el flujo cae. La conversación, en definitiva, aterriza tres tareas.

Primero, mover la escala del proyecto: del edificio a la trama urbana. Segundo, diseñar gobernanzas y financiamiento que soporten el día a día del mercado y sus actores, como lo hizo el MAM. Tercero, recomponer usos y recorridos que el mercado vuelva a ser opción cotidiana dentro del barrio. Lo ocurrido en Santiago debe ser una alerta, porque sin un entorno que alimente el flujo peatonal y comercial, los números caen y el mercado pierde fuerza.

El Proyecto “Diseño de Reposición del Mercado Central de Concepción”, es mandatado por Serviu Biobío, financiado por el Gobierno Regional del Biobío con la colaboración de la Municipalidad de Concepción.




 
 
 

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